• Terapia niño infantil

    ¿Por qué no hablan los niños cuándo algo les preocupa?

     No siempre que existe un problema los padres y el propio niño tienen la suerte de saber cuál es. En muchas ocasiones se sienten mal y se comportan en consecuencia, sin saber qué es lo que les está haciendo actuar así. Quizá los padres no siempre estén preparados para afrontar la problemática de sus hijos o quizá los niños no sienten que los padres les puedan comprender.

     Lo importante es aprender a escuchar a los hijos y saber valorar que los pequeños, tienen sus preocupaciones que les hacen sufrir y muchas veces les cuesta expresar. Los padres deben saber que el no sentirse comprendido es muy duro para los niños. No es raro que un niño en la consulta comente que no ha contado su problema a sus padres porque ellos no lo iban a entender y, además, por miedo a que se enfadasen con él.

    La evaluación es el primer paso para acercarnos al problema del niño y para seleccionar la estrategia de tratamiento, pero el trabajo que se lleva a cabo debe involucrar a las personas que forman parte activa de la vida del niño. Nos referimos principalmente a la familia que tanto puede llegar a hacer por el bienestar del pequeño.

     Cuando se trata de problemas infantiles, la búsqueda de soluciones implica trabajo con el niño y la familia. A la hora de trabajar en consulta, la edad de su hijo es importante, lo mismo que el grado de preocupación que tiene el niño por el problema en ese momento. Para ayudarles a superar su problema adaptamos la terapia infantil a las condiciones personales de cada niño.

  • Terapia psicológica para niños en Biosalud

    Podríamos pensar que los problemas de los niños no son importantes por el mero hecho de que todos hemos podido pasar por algo semejante y seguimos adelante. Pero no todos los niños son capaces de manejar las situaciones de la misma manera, ni tienen las mismas estrategias, lo que lleva a algunos niños a sufrir en silencio o a mantener ciertos comportamientos que ni los propios padres comprenden.

     

     Hay veces en las que los niños necesitan la ayuda de un psicólogo infantil y en Centro Biosalud podemos ayudarle.

  • Terapia Adolescentes: Tratamiento y Solución de Problemas en la adolescencia.

    La adolescencia es un período de la vida en la que la confusión es el aspecto dominante. En ella se inician nuevas relaciones con los padres y también con el exterior, se produce una ruptura con el mundo infantil. Además los cambios fisiológicos también tienen que integrarse en la vida de los adolescentes de manera que estos puedan adaptarse a su nueva imagen corporal.

          Problemas adolescencia

    No todos los adolescentes viven estos cambios de la misma manera, depende del entorno que tenga cada uno, de las experiencias personales vividas anteriormente, y de las características personales de cada joven. Lo que sí está claro es que no se trata de una época fácil, ni para los propios adolescentes, ni para los padres y/o educadores.

    Los objetivos de esta etapa son bastante generales:

     - Ir adaptándose a su nueva imagen corporal.

     - Ir definiendo su identidad a partir de nuevas experiencias y nuevos valores que van adquiriendo.

     - Integrarse socialmente a medida que se van independizando de sus antiguas relaciones familiares.

    Ir adoptando poco a poco el papel de adultos no es tarea fácil. Para los adultos que les rodean, tampoco es fácil ya que deben intentar que sus hijos, aunque no se sientan completamente comprendidos, no se sientan rechazados.

     Son las relaciones interpersonales, y en concreto las familiares, las que más sufren en esta época. Muchas veces, la búsqueda de independencia entra en conflicto con las normas que los padres les imponen; y ellos se rebelan. Es importante que los padres sepan mantener la calma, aprendan a no ponerse a la altura de los adolescentes en las discusiones y tengan claro que no van a perder a su hijo si son capaces de superar esta etapa con serenidad, aceptando los cambios que sus hijos van sufriendo. La resolución de conflictos en la adolescencia suele ser exitosa casi siempre, aunque para ellos haga falta dosis muy grandes de paciencia por ambas partes.

     No siempre lo consiguen solos y en ocasiones, necesitan orientación y apoyo del psicólogo tanto los padres como los hijos. La terapia suele funcionar muy bien con los adolescentes, colaboraran y se sienten por fin escuchados. De la misma manera, las orientaciones terapéuticas del psicólogo generalmente son bien recibidas por los padres, que se sienten incompetentes en las actuaciones con sus hijos y encuentran en el terapeuta un apoyo para poder seguir adelante.

  • Terapia Adultos. Psicología.       El adulto acude a consulta psicológica o a coaching cuando ve que todos los intentos que él mismo ha hecho por mejorar, han fracasado.

    Esto es lógico, primero intentamos cambiar la situación que no nos gusta nosotros mismos, sin ayuda, y cuando vemos que no somos capaces, recurrimos a pedir ayuda. En estos intentos, muchas veces lo que hacemos es engrandecer el problema y agotarnos en la búsqueda de soluciones. Por eso es importante acudir al psicólogo cuanto antes, no hay que esperar ni a estar peor ni a desesperarse. Piensa que además de sufrir menos, las terapias son mucho más cortas y fáciles.

     A veces un adulto puede acudir a la consulta del psicólogo obligado por otra persona, pero realmente no se siente convencido de que tiene que estar ahí. En estos casos, puede resultar más complejo que esta persona empiece a colaborar, pero sólo hace falta empezar a poner en práctica las diferentes técnicas terapéuticas. Entonces, el paciente mejora y se siente con más fuerza para seguir colaborando en el proceso terapéutico. Por supuesto la terapia tiene que funcionar, las personas que están recibiendo este tipo de ayuda, se tienen que sentir mejor en cada sesión.

     Para que se produzca un problema tiene que ocurrir lo siguiente:

     - Que no se afronte la dificultad de manera adecuada.

     - Que al ver que dicha dificultad persiste, se insista con las mismas soluciones.

     - Que se genere un círculo vicioso entre el problema y las soluciones "falsas".

     A lo largo del proceso terapéutico, el paciente irá descubriendo nuevas estrategias para afrontar sus problemas, nuevas formas de abordar problemáticas que le ayudarán en el presente y en el futuro con otros problemas.

     No hay que tener miedo a consultar al psicólogo por pensar que quizá eso que preocupa no sea importante. Lo que para unos es grave, otros lo pueden considerar como aspectos difíciles de la vida con los que hay que convivir y que no se pueden cambiar. Lo importante es lo que vive cada uno y la necesidad que cada persona tiene de sentirse mejor.

  • Terapia de Pareja

    Cualquier pareja, por imposible que parezca, puede sufrir una crisis debido a factores como el cansancio, el estrés, los problemas laborales, familiares o económicos… que, a su vez, pueden transformar una convivencia buena y tranquila en una sucesión de respuestas destempladas, silencios tensos y despechos continuos. Cuando la relación empieza a deteriorarse y las soluciones planteadas por la pareja no funcionan, es el momento de plantearse la posibilidad de que alguien ajeno y profesional pueda echar una mano ya que los problemas de pareja no resueltos y el deterioro de la comunicación en ella, hace que la relación vaya siendo cada día más insatisfactoria y dolorosa.

    Las parejas para constituirse como tales, se enfrentan en primer lugar a las diferentes expectativas de lo que significa ser pareja para uno y otro, los mitos y creencias que cada uno trae de su familia de origen, los roles que han aprendido respectivamente durante su historia de vida… y estas visiones diferentes provocan a menudo, disputas sobre las responsabilidades (quien se encarga de hacer las cosas) y el poder (quien decide lo que hay que hacer), las finanzas, las relaciones con miembros de la familia de origen, el cuidado de los hijos, actividades sociales y de trabajo fuera de la familia, sexualidad e intimidad y la comunicación.

    En el momento en que surgen los desencuentros, la estabilidad mental y emocional empieza a tambalearse. Es muy fácil dejarse llevar por el enfado, el rencor, el despecho y los sentimientos de traición. Guiados por todos ellos, aún resulta más fácil echar la culpa de todo al otro, asumir un papel de víctima y poner distancias y barreras a la comunicación. En el trasfondo de estos comportamientos suele encontrarse la dificultad para asumir la verdad, especialmente la parte propia de responsabilidad, además de los miedos y las emociones más íntimas que a veces cuesta tanto exteriorizar.

     

    La terapia de pareja consistirá en impulsar la comunicación entre los dos, observando y reforzando los aspectos positivos de la relación, y relativizando los negativos.

     

    Profundizar el diálogo en la pareja permite decir al otro lo que sentimos, sin perdernos el respeto y valorando que es posible tener puntos de vista diferentes. A través del dialogo las parejas aprenderán a reconocer sus estados de ánimo y aprenderán a actuar en consecuencia. Si una parte de la pareja esta sintiendo tristeza la otra sabrá como animarla, si tiene rencor la otra lo reconocerá y podrá darle un espacio para que lo elimine.

     

    Es importante plantearse solicitar ayuda profesional cuando uno de los miembros de la pareja se siente insatisfecho de la vida conyugal, cuando los problemas de pareja se repiten una y otra vez sin poder solucionarlos, cuando la comunicación se ha deteriorado y se emplean expresiones agresivas en las discusiones y cuando existen problemas en las relaciones sexuales.

  • Terapia Psicológica Familiar

    La terapia familiar aborda problemas que atañen al grupo familiar. Teniendo en cuenta que cada persona mantiene relaciones con su contexto más próximo, la terapia familiar como enfoque terapéutico, ayuda a solucionar problemas que de alguna manera están influyendo en toda la familia.

     

     Problemas familia

     

    Esto no implica que obligatoriamente tenga que acudir toda la familia a terapia. Incluso en algunas situaciones podría provocar enfrentamientos y problemas importantes si previamente no ha sido indicado por el terapeuta y no ve la necesidad de un encuentro con toda la familia. Puede ocurrir que haya algún miembro de la familia que no quiera colaborar o asistir a la sesión. En la terapia familiar nos centramos en la persona o personas de la familia que son más susceptibles al cambio o que más ganas tienen de cambiar la situación problema. Cualquier cambio que se produzca en ellos, en sus actuaciones, en sus respuestas, implicará un cambio en el resto de los componentes de la familia.

     

     Para poderlo entender adecuadamente, pasamos a explicarlo con algunos ejemplos:

     

     Si un padre preocupado por su hijo, que miente mucho, deja de acusarle de mentiroso (porque debido a las mentiras rutinarias, el padre hasta ahora lo acusaba a diario) y le deja de hacer todos los días las mismas preguntas: "pero ¿es verdad?" "no me estarás engañando ¿no?, "¿seguro que no te han dado ninguna nota?" "ya voy a llamar yo al colegio porque seguro que es otra mentira")... Y en vez de hacer siempre esto, hace algo diferente (que puede haber sido ideado en las sesiones de terapia), el chico empezará a dar otro tipo de respuestas diferentes, y seguramente más adecuadas. Es decir, cambiando las preguntas o la actitud del padre, es probable que cambie el hijo.

     

     Por ejemplo, en una ocasión trabajamos en la consulta el caso de un niño que había dejado de comer (hasta el extremo que los médicos avisaron de que un kilo menos supondría el ingreso para la alimentación por sonda). La terapia familiar en este caso se hizo sólo con los padres, que cambiaron algunas cosas que venían haciendo en sus intentos por solucionar el problema de su hijo. De esta manera, su hijo empezó a comer y la "normalidad" se estableció en la familia porque debido a los problemas de la alimentación de su hijo cada se iba generando más problemática con el resto de los hijos y en la pareja.

     

     También ocurre que, después de haber mantenido sesiones terapéuticas individuales con diferentes miembros de la familia, decidimos hacer una dinámica familiar, contando con todos los miembros de la familia o con parte de ellos.

     

     La terapia psicológica en familia ayuda a todo el núcleo familiar, pero es habitual que nos encontremos en la sala de terapia a alguna persona de la familia que no está dispuesta a colaborar o que no percibe que exista ningún problema. Ocurre a menudo con los adolescentes, cuando son el motivo de consulta. Los padres suelen insistir en que ellos tienen el problema y los jóvenes en que a ellos no les pasa nada. Pero en definitiva, se trabaje con quien se trabaje, de lo que se trata es de mejorar el rendimiento de la vida familiar y las relaciones de sus integrantes.

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